17 agosto, 2026
México

Los Topos: de la tragedia de 1985 a las brigadas mexicanas que hoy rescatan vidas en el mundo

Los Topos: de la tragedia de 1985 a las brigadas mexicanas que hoy rescatan vidas en el mundo

El terremoto del 19 de septiembre de 1985 dejó una de las heridas más profundas en la historia reciente de México, pero también provocó una reacción ciudadana que terminaría convirtiéndose en uno de los símbolos de solidaridad y rescate más reconocidos del país: Los Topos.

A las 7:19 de la mañana, un sismo de magnitud 8.1 sacudió a la Ciudad de México. En cuestión de minutos, edificios enteros quedaron reducidos a escombros y miles de personas quedaron atrapadas. La dimensión de la emergencia rebasó la capacidad de respuesta de las instituciones y, ante la falta de suficientes equipos especializados, fueron los propios ciudadanos quienes comenzaron a organizarse para intentar encontrar sobrevivientes.

Del caos nació una brigada

Muchos de aquellos voluntarios no eran rescatistas profesionales. No tenían los equipos tecnológicos que actualmente existen para localizar personas bajo estructuras colapsadas ni contaban necesariamente con capacitación especializada. Aun así, entraron a edificios destruidos, removieron piedras y concreto con sus propias manos y se internaron en espacios peligrosos con la esperanza de escuchar una voz o encontrar algún indicio de vida.

El nombre de “Topos” comenzó a utilizarse precisamente para describir a quienes se introducían entre los escombros para buscar personas atrapadas. Lo que comenzó como una respuesta espontánea ante la tragedia fue adquiriendo organización y experiencia hasta convertirse en una estructura dedicada a las labores de búsqueda y rescate. La propia Brigada de Rescate Topos Tlaltelolco señala que el grupo de voluntarios surgido después del terremoto se constituyó legalmente en febrero de 1986.

1985 → 1986
Una respuesta ciudadana frente a los escombros terminó convirtiéndose en una organización formal de rescate.

Con el paso de los años, el movimiento dejó de estar integrado únicamente por ciudadanos que acudían de manera espontánea a una emergencia. Las organizaciones que surgieron de aquella experiencia incorporaron preparación, protocolos y distintos perfiles especializados, entre ellos rescatistas, paramédicos e ingenieros. La historia de los Topos se convirtió así en una muestra de cómo una tragedia puede transformar la manera en que una sociedad se prepara para enfrentar futuros desastres.

No todos los “Topos” son el mismo grupo

Uno de los aspectos que volvió a cobrar relevancia en agosto de 2026 es que Topos Tlaltelolco y Topos Azteca son organizaciones diferentes, aunque ambas mantienen una relación histórica con la respuesta ciudadana surgida después del terremoto de 1985.

La confusión volvió a hacerse visible tras el terremoto de magnitud 7.4 que golpeó a Colombia el 10 de agosto de 2026. Mientras la Brigada de Rescate Topos Tlaltelolco no viajó al país sudamericano debido a sus criterios de coordinación y autorización para intervenir en el extranjero, Topos Azteca sí llegó a Colombia para participar en las labores de búsqueda y rescate.

El “Topo Mayor” y la misión en Colombia

Al frente de Topos Azteca se encuentra Héctor Rafael Méndez Rosales, conocido como “El Chino” o “Topo Mayor”, uno de los personajes vinculados a la historia de esta organización.

Su relación con los rescates se remonta precisamente al terremoto de 1985. De acuerdo con la historia difundida sobre su trayectoria, Méndez ingresó entre los escombros de un edificio en Tlatelolco buscando a su hermano y consiguió encontrarlo con vida. Después de aquella experiencia decidió continuar ayudando a otras personas atrapadas. Décadas más tarde, su nombre continúa ligado a operaciones de rescate internacionales.

En agosto de 2026, con 80 años, Méndez encabezó a integrantes de Topos Azteca que viajaron a Colombia después del terremoto. La brigada llegó a Cali para participar en las labores de búsqueda entre edificios colapsados, utilizando tanto procedimientos manuales como herramientas especializadas para intentar detectar señales de vida.

Una historia que comenzó entre los escombros

La historia de Los Topos no se reduce a un nombre ni a una sola organización. Es el resultado de una respuesta ciudadana que nació en uno de los momentos más difíciles que ha vivido la Ciudad de México. Aquellos voluntarios que en 1985 entraron a edificios derrumbados sin saber si lograrían salir se convirtieron, con el tiempo, en parte de una tradición de rescate que ha trascendido las fronteras de México.

Hoy, cada vez que ocurre un gran terremoto o una emergencia que deja personas atrapadas bajo estructuras colapsadas, el nombre de los Topos vuelve a aparecer. Pero detrás de ese nombre existen diferentes organizaciones, historias y formas de trabajar. Lo que permanece en común es el origen: la decisión de entrar donde otros no podían hacerlo para intentar encontrar una vida entre los escombros.

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