Bethany House duplica su capacidad ante creciente necesidad en uno de los condados más pobres del país
LAREDO, TX. — Bethany House inauguró su nuevo centro de atención y expansión de servicios esenciales, una instalación que duplicará su capacidad de alojamiento y que llega en un momento crítico para la población sin hogar en Laredo y el condado de Webb, reconocido como uno de los más pobres del país.
La directora ejecutiva, Mónica Bautista, explicó que el nuevo edificio permitirá ofrecer 56 camas, el doble de las 28 disponibles originalmente, además de baños, regaderas y un área completa de lavandería. Estos servicios son la puerta de entrada para cientos de personas que dependen de Bethany House para cubrir necesidades básicas antes de iniciar un proceso de reintegración social y económica.
“Este centro nos permitirá conectar a nuestros usuarios con servicios que realmente puedan ayudarlos a transicionar, ya sea a tratamientos por abuso de sustancias, consejería o trámites para vivienda pública”, indicó Bautista. El objetivo central, añadió, es apoyar a quienes llevan años viviendo en las calles sin lograr ubicarse en una residencia permanente, lo que define a la población crónica sin hogar que atiende Bethany House.
A pesar de que el número total de personas sin vivienda no ha crecido drásticamente en los últimos cinco años, Bautista señaló que el problema se ha vuelto más profundo: “Vemos que la gente permanece mucho tiempo en situación de calle. Esa es la población que queremos atender prioritariamente”.
La realidad económica del condado de Webb agrava el desafío. Según una revisión del Censo de 2020, alrededor de 17 000 personas viven en pobreza extrema, con ingresos que rondan los 7 000 dólares al año. Bautista reconoció que esta precariedad estructural es visible en distintos sectores: “Nuestro condado es definitivamente uno de los más pobres del país, y eso lo vemos en las familias, en los niños, en quienes llegan a nuestro programa de albergue”.
Actualmente, Bethany House ofrece refugio a nueve familias, integradas por casi 30 niños, muchos de ellos referidos por el distrito escolar. Se trata de menores que antes vivían en edificios abandonados, en vehículos o en situaciones invisibles para la mayoría de la población.
La urgencia quedó en evidencia durante la inauguración: 45 hombres, 13 mujeres y nueve familias estaban pernoctando en las instalaciones esa misma noche. Dado que la capacidad original de 28 camas era insuficiente, el personal habilitaba incluso el área de recepción para poder atender a todos.
“No estamos creciendo porque esperemos que aumente el problema; estamos creciendo porque la necesidad ya está aquí”, enfatizó Bautista. “La meta no es seguir ampliando espacios, sino trabajar en las causas de fondo para que estas 56 camas sean suficientes por muchos años. La intención final es reducir esta población”.
El nuevo centro representa una apuesta por la estabilidad diaria de las personas en situación de calle, y un paso hacia una red de apoyo más sólida en una comunidad que continúa enfrentando desafíos económicos profundos.







